El rey tiene ganas de ver a la reina desnuda, pero algo tan simple se convierte en asunto de estado y desata una verdadera conmoción en la corte.
Una crítica al extremismo religioso que satiriza los usos y costumbres de la sociedad cortesana de la época, con un gran sentido del humor y de la ironía. Se asemeja bastante a una comedia de enredos, con personajes a favor y en contra de que la pareja protagonista consume su deseo, lo cual, junto con el cuidado lenguaje y lo divertido de las situaciones y de los personajes, da lugar a una novela cuyo tema tal vez daba para más, pero que aún así supone un entretenimiento literario de muchos quilates.