Mi poca afición a la Historia en general, hace que los libros que leo no suelan tocar esta materia, si acaso, muy de refilón.
Con este libro, que ha superado todas mis expectativas, me ha pasado algo raro.
Ha conseguido que haya sido capaz de hacerme sentir la ira de los habitantes de los pueblos saqueados; el odio hacia el enemigo feroz; la admiración hacia los hombres que, con el mayor desprecio hacia sus vidas, se enfrentaban a un enemigo infinitamente superior en efectivos y mejor pertrechado, todo por defender sus ideas, sus tierras y a sus señores.
He sido capaz de comprender actuaciones contra natura llevadas a cabo por despecho y me ha fascinado la forma en la que, en la medida de lo posible, esos comportamientos desleales han sido restañados con actuaciones heroicas.
Me ha hecho sentir la fatiga de las interminables cabalgadas a lomos de un caballo alazán en pos de un objetivo marcado por la lealtad hacia alguien, así como el sufrimiento de crueles estancias en mazmorras infames.
También las calenturas propias de la enfermedad y las alegrías del disfrute de lo bello.
Excelente la pluma de este autor y merecedor de que busque el resto de sus libros porque, tras la lectura de éste, los demás tienen, por fuerza, que ser buenos.