Buena narración, si bien poco creíble, para un argumento bastante folletinesco y vulgar, con un final lacrimógeno.
Eterno juego de negros buenos, los malos solo lo son porque sirven a los intereses de los blancos, y blancos malísimos con los negros, a quienes se les roba todo, desde sus bienes materiales hasta su futuro tras socavar su dignidad.