Es muy entretenido, no lo niego. Se nota que la especialidad de Follet son los best sellers de suspenso, las historias de espías y demás, pero creo que en este caso, se trata de una novelota sobrevalorada. El peso de la historia descansa en las catedrales (cuyas descripciones a veces se vuelven tediosas y en extremo técnicas) y el sexo. Los personajes son planos, estereotipos muy marcados, la cantidad de páginas es ridícula tomando en cuenta que se trata de una historia sumamente simple cargada de términos arquitectónicos y pornografía barata. De novela histórica, poco y nada. Sólo recomendable si todo cuanto había por leer se ha agotado.