Sencillo, crudo y desnudo relato de soledades enmarcadas en el Perú más ancestral, con personajes marginales y fatalistas. Una de las obras más personal del autor, en la que la trama se diluye en amargura para cederle todo el valor a una magnífica descripción de individuos puros; ni buenos ni malos, ni perfectos ni imperfectos; individuos obligados a vivir en las condiciones más duras del alto Perú desértico. Se trata sin duda de uno de los títulos que le devuelven algún brillo al Premio Planeta.