Lo que más me ha gustado de este libro es la naturalidad y -creo- sinceridad con que Ford se refiere a los acontecimientos cotidianos y vivencias de todo tipo que conforman los recuerdos que tiene de su relación con su madre. En algunos libros análogos se aprecia cierta justificación, cuando no confrontación o ajuste de cuentas, o en ocasiones una necesidad de comprender que empuja a escribir; en este no hay nada así, se diría que Ford solo pretende recordar a su madre, presentárnosla y de ese modo contarnos cómo es el propio autor y cómo se desarrolló su infancia y adolescencia, sobre todo.