Se trata de un libro que cautiva desde el primer momento. La sucesión de historias cortas relativas a distintos personajes enganchan y atrapan al lector, a pesar de ser todas ellas distintas. Es interesantísimo el formato, a través del cual asistimos a la historia de los habitantes de un pequeño pueblo de costa, teniendo siempre como hilo conductor o como punto de contacto a uno de estos habitantes: el que da título a la novela, Olive Kitteridge.