Una obra desinformada, parcialista y desconocedora de todo aquello de lo que pretende hablar. La falta de conocimiento lastra el texto de principio a fin, que aunque intenta tener buena voluntad, no lo consigue en ningún momento. Lo mínimo que se puede exigir a un autor que hable de videojuegos, juegos de rol y demás, es que conozca aquello que va a criticar, máxime se es para descalificarlo.
En resumen, una obra no recomendable ni por fondo ni por forma.