Quizás tengamos que esperar un estado de espectación y ausencia de intenciones concretas, quizás debamos admitir una insignificancia en la que no solemos ni siquiera pensar, quizás debamos reducir nuestra consideración hasta el punto ínfimo en el que nos igualamos con todos los demás seres y todas las demás cosas; así, quizás, podamos descubrir nuestra irremplazable importancia.