El Diario de Peter Moen no impacta igual que el de Anna Frank, desde luego. Además, me resultó aburrido. Pero toca temas que la joven Anna Frank no hubiera tratado nunca, siendo también un testimonio increíble por su realización y conservación: lo realizó con un clavo sobre papel higiénico en una celda vigilado, papeles que iba escondiendo tras una rejilla de ventilación. Lo que más se agradece de este Diario es que nos recuerda que la invasión nazi también llegó a Noruega, de quien no se habla en nuestras clases sobre la Segunda Guerra Mundial.