Acabo de terminar la lectura de “Cuando éramos honrados mercenarios”, de Arturo Pérez-Reverte... Es una recopilación de sus artículos aparecidos en “Patente de Corso” de “El Semanal” durante los años 2005 y 2009. Así, a ojo de buen cubero, yo diría que contiene aproximadamente unos doscientos artículos... Es lectura que capta la atención del lector proclive a esta literatura dura, directa, de lenguaje preciso y en ocasiones verbo grueso, no exento de sentido del humor, y que nos habla del choque diario con la vida... Es algo que crea adicción... Me ha acompañado en el restaurante y el café durante algo más de un mes... Pérez-Reverte en estado puro...
Estas crónicas siguen apareciendo en El Semanal, puntualmente cada siete días, pero yo diría que éstas de los años 2005 al 2009 son mejores que las actuales, acaso porque el autor ya nos dijo lo esencial sobre su visión del mundo en aquellos años.
Se me ocurre que si por algo se acordarán las generaciones futuras de Pérez-Reverte, más que por sus novelas, es por estos artículos semanales, donde se refleja su visión de la vida, compartida por un público actual, muy harto del estado de cosas existentes en este país... Es el “Larra” de nuestra actual vida española.
Hace poco escuchaba en una entrevista televisiva a nuestro autor afirmar que estos trabajos constituyen todo un género literario. Ese personaje acodado en el bar de Lola, en ocasiones contemplando los atributos generosos de la señora, mientras, despachando unas cañas o un vermut despotrica de las lacras de este país..., es un personaje con el que es muy fácil identificarse... Es muy español, eso de arreglar el mundo acodado en la barra de un bar, pegando la hebra con nuestro vecino más próximo, a veces cualquier desconocido que recala por allí...