Un libro al más puro estilo de Koontz: acción vertiginosa, escenas aterradoras, misterio envolvente... Todo esto hace que la lectura de esta novela se convierta en un divertido hobby.
Los dos primeros tercios del libro son quizás los más tenebrosos: no puedes dejar de pasar páginas mientras lees las descripciones de las escenas y te preguntas qué estará pasando, qué está escondido detrás de toda esta muerte.
En el último tercio, una vez conocido el origen del mal, desaparece gran parte del misterio, pero sigues atado al libro esperando saber el final.
Personalmente, me desilusionó un poco esta última parte del libro. Habría preferido que el origen de todo hubiera sido algo más oscuro y, quizás, paranormal. La forma de darle credibilidad científica al Antiguo Enemigo no era necesaria en una novela de terror. No obstante, es una buena obra y recomendable para los seguidores del género.