La verdad, empecé a leerlo con una muy baja expectativa, pero me enganchó tanto que tuve que suspender las otras lecturas pendientes y seguir con los otros dos de la saga. A pesar de los giros españoles que poco nos gustan a los latinos, se trata de un libro sólido, con un argumento atrapante, situaciones novedosas y personajes convincentes, en especial un villano macabro y bien esbozado como el Padre Isidro.