Llegué a este libro gracias a la crítica de la Revista Qué Leer que le daba cinco estrellas y ahora, habiéndolo leído, creo que no son inmerecidas.
El estilo de la escritora es magnífico, crea unas imágenes extraordinarias francamente poéticas.
Sin embargo, la palabra que yo emplearía para calificarlo es "crudo"... la autora no escatima en cepillar sobre las heridas que como lectores nos está infligiendo renglón a renglón. Un muy buen libro que sólo se debe leer si se gusta de las experiencias fuertes.