Con tintes ateos aunque bastante divertido; si bien, la historia no depara demasiadas sorpresas. Se lee muy bien aunque el objetivo de la trama no va más haya de entretener, usando como cabeza de turco las inestables leyendas bíblicas. Supongo que si hay que sacar alguna moraleja ésta sería no tomarse demasiado en serio la religión. Esto se refleja muy bien en los originales y humorísticos diálogos de Caín con Dios. Así que, si uno no es muy devoto, se puede echar unas risas con la novela; pero tampoco tendrá mucha más trascendencia.