Es una lástima, pero aunque la novela es entretenida y con un buen ritmo, el resultado final no me gustó. El autor nos describe un mundo futuro ultracapitalista en el que los ejecutivos no solo tienen que ser los mejores en lo suyo sino también los mejores pilotos de carreras para eliminar en las autopistas a sus contrincantes. Y esta es una de las razones por las que no me gusto. En la era de Internet y las comunicaciones instantáneas no veo la necesidad de que los ejecutivos tengan que ser Mad Max en la carretera. A una novela de ciencia ficción no le pido una coherencia total pero si unos mínimos que desgraciadamente no se cumplen esta, que peca además de otro fallo de este genero: Los protagonistas tienen que ser de lo mejor de lo suyo y no solo destacar en un tema o profesión, aquí tienes que ser Fernando Alonso Mad Max y Emilio Botín todo en uno.