Giambattista Bodoni, un librero de 60 años, despierta en la cama de un hospital tras sufrir un accidente y descubre que no recuerda nada de él, ni de su mujer, ni de su familia. Todo aquello que alguna vez le ha afectado emocionalmente ha desaparecido de su memoria. Sin embargo, cualquier información que ha leído u oído alguna vez, viene a su mente con una facilidad sorprendente, como si se hubiese convertido en una enciclopedia viviente. Después de intentar durante unos días recuperar sus recuerdos, volviendo a todo aquello que le dicen acostumbraba a hacer, esperando que la rutina haga aflorar a su cabeza cuanto para él ha significado algo en su vida, decide trasladarse al caserón en el que vivían sus abuelos, en Solara, donde pasó felizmente su infancia, con la esperanza de encontrar algo que desgarre la niebla que le envuelve.
A partir de aquí, Umberto Eco empieza a desgranar la historia de la Italia fascista, desde sus comienzos hasta la finalización de la II Guerra Mundial, a través de libros, cuadernos de escuela, discos, octavillas, carteles y todo tipo de recuerdos de esos años. El protagonista repasa todo aquello que va encontrando en los desvanes de la casa de campo de sus abuelos, y, tras las primeras dudas sobre la actitud que podría haber tenido él frente a una época tan funesta para su pais y para el mundo, en el desván de su memoria se van desenpolvando también todas las vivencias que a tan temprana edad marcarían su desarrollo y el sentido que le daría a su vida.
Esta nueva novela de Umberto Eco es un viaje intimista a una época que marcó a Italia. Lejos queda la intriga y el suspense de novelas como "El nombre de la rosa" y "El péndulo de Foucault", desarrollándose en un plano mucho más sentimental y evocador. Su lectura no atrapa como las anteriormente citadas, y menos si no se ha nacido en Italia y no se han vivido aquellos años, porque gran parte de la novela discurre entre libros, comics, personajes, canciones, que hoy en día han sido casi olvidados, y fuera de Italia muchos de ellos nunca han sido conocidos. Aunque apenas hay acción durante la novela, en los momentos que ésta aparece vuelve Eco a ejercer el poder de cautivarnos como lo hacía en sus primeras novelas. Y, es de agradecer, ha abandonado aquí el lenguaje complejo, cargado, rebuscado y excesivamente técnico de "La isla del día de antes", resultando la lectura mucho más fluida y entretenida.
Gustará sobre todo a quienes sean fieles seguidores del autor, aunque no es una condición indispensable para poder disfrutarla. Si se es un inagotable devorador de best-sellers posiblemente se abandonará la novela antes de superar las cien páginas. Si se está abierto a otro tipo de narraciones resultará entretenida.