Dije mil veces que no lo iba leer, que con el Código da Vinci, el señor Dan Brown ya me había tomado bastante el pelo; pero trabajar en una librería no da muchas opciones al respecto y me cansé de escuchar a gente preguntándome sobre el libro. Maldita la hora en que tomé la decisión. Una vez más me ha tocado enfrentarme al típico escritor que le ha cocido la medida a su oficio y se dedica en cuerpo y alma a "tirar millas" fiel a la plantilla de su éxito asegurado, y por si esto fuera poco, además se gusta y se recrea compartiendo con nosotros sus excelsos conocimientos fruto de una amplia documentación “wikipédica” cual profesor enamorado de si mismo. Por cierto, de vez en cuando uno se encuentra con algo de argumento, más que nada para que pueda hacerse bien el guión de la futura película.