Buen libro, narrado con pasión, entretenido a ratos pero me se hizo un poco extenso pues al llegar a la mitad del libro sentí que ya no había mucho que aportar. Es un testimonio interesante sobre la condición de un presidiario, no obstante es similar al concepto que ya uno tiene creado y no sorprende tanto como pensé que lo haría.
Lo mejor y lo que más me agradó, fueron esos momentos que el autor debate sobre cuestiones intrínsecas de la psicología humana ( como por ejemplo, el como un medio moldea el carácter y la percepción de lo bueno o malo en un hombre).