Interesante reflexión sobre el estado actual y la defensa, a veces con pretensiones paranoicas, de la lengua catalana. Dos escritores catalanes; uno escribe en catalán y defiende su postura a capa y espada, el otro prefiere escribir en castellano y también alega sus motivos. Ninguno de los dos tiene toda la razón, ni está equivocado del todo.
Todas las posturas tienen el derecho de ser escuchadas y valoradas, y si no compartidas, al menos sí comprendidas.