El atractivo de esta novela es sin duda su argumento, por lo sorprendente que resultaría que una persona con no más de tres comentarios escasos, se convierta en un líder de opinión de la noche a la mañana. Aunque esto puede servir para tejer una historia entretenida, no la hace ni mucho menos creíble y cae, incluso, en el absurdo en algunas situaciones. El autor pretende mostrarnos la utilidad de emplear eslóganes aparentes pero vacíos de contenido, y lo fácil que resulta engañar o confundir con éstos o con oportunos silencios. La historia queda inconclusa ante la imposibilidad de seguir alargando un conjunto de situaciones absurdas que se sostienen difícilmente y que dejan una impresión final muy pobre.