El libro me gustó muchísimo, pese a lo que me hizo sufrir. La vida de Giovanni Drogo en la fortaleza es desoladora, kafkiana en su espera inútil. Una parábola de la vida, claro ejemplo de cómo creemos que estamos viviendo cuando en realidad estamos dejando pasar la vida frente a nuestras propias narices. Antes la gente moría de muerte negra y ahora morimos de vida gris. Gran libro, bien narrado y construido, aunque no lo recomiendo para horas tristes ni de verano: uno puede caer en depresión.