Romea (11 de noviembre de 09)
En mi opinión lo grande de este libro no es tanto la historia, que es bastante sencilla, como la forma en la que está narrado.
La sugerencia empleada es elegante, mucho más que lo explícito. También en el final.
El juego de las formas verbales para hablar del tiempo, es magnífico. El pasado por encima del presente, siempre, descrito con intensidad, dominando las emociones.
La maestría con la que se ilustra el caos en la mente de alguien mediante esos flashbacks desordenados y aparentemente incongruentes.
La carga dramática y el ritmo, extraordinarios.