Debo reconocer que comencé a leer este libro con medianas expectativas. Sin embargo, me cautivó al punto de no tener ganas que se acabara el libro. Los personajes de la novela son para agarrarles cariño, sobretodo a Bartolo, y la historia está muy bien construidas mezclando ficción, con la realidad vivida en la guerra civil paraguaya de 1947 y la posterior situación de sus exiliados. Un obra que saca mis aplausos.