El estilo narrativo de Pizarnik es excelente y el tema de por sí, da para mucho.
Las ilustraciones de Caruso son excelentes, plasman perfectamente lo que se esta leyendo, y a la vez le da vida propia al contenido de una forma perturbadora (pero muy agradable).
Lo único negativo a mi forma de ver, es la brevedad del libro y lo mucho que quedo sin tratar .