Es una gran obra teatral desarrollada en Puerto Vallarta en 1940, mantiene al lector interesado en cada uno de los personajes que van apareciendo (un cura que ha insultado a la iglesia, una joven y su primer amor, un poeta que ya nadie recuerda y su nieta a la que el amor no le ha hecho buenas jugadas). Los diálogos muy buenos e inteligentes que nunca abandonan la personalidad de los interpretes y claro está el giro principal de la obra. Sin lugar a dudas una obra que no puede dejar pasar ningún amante del teatro.