Independientemente del partido que se tome respecto de las tesis esbozadas por el escritor en su obra periodística, este escritor exige de su lector una opinión que no sea sesgada, que ausculte, que se pregunte y no trague entero tras una muy bien documentada investigación. Leí este libro hace más de veinte años y su vigencia y contundencia sigue impactando desde la entraña de la Iglesia Católica y los mecanismos de un poder corrupto y viciado por la seducción de los bienes terrenos.