Esta novela constituye uno de esos casos flagrantes en los que un planteamiento magnífico -incluso espectacular- acaba malográndose a causa de una segunda mitad del libro francamente convencional y decepcionante en el que la autora parece no saber cómo concluir la obra. Sería un caso similar al de "Pepa Niebla" de Torcuato Luca de Tena pero más acentuado si cabe en el caso de la escritora estadounidense.