Demasiado cortito para mí gusto; me quedé con ganas de más, de mucho más, porque realmente es una historia llena de magia y optimismo para esos momentos en los que la vida te espanta de una patada.
Perfectamente armonizados sus personajes con el hilo general de la trama, que mezclados con esa cafetería mágica y los pequeños fragmentos de canción que intercalan en la historia hacen de éste libro una lectura idónea para una tarde de verano.
Repetiré, sin duda.