Me parece valorable el análisis de la sociedad francesa de la época pero Irène Nemirovsky lo hacía con mayor solvencia en David Golder o el baile, y sobretodo Suite francesa, que en esta novela. Me encanta esta autora pero su vida azarosa, malograda, cortó sin preaviso lo que podría haber sido una verdadera gran autora y debido a esas tres novelas antes mencionadas, hermosas como diamantes, se intenta sacar a la luz escritos menores que no aportan gran cosa, no hacen florecer de la nada obras maestras pues la historia, la vida, fue así de injusta con Irène.
Es una novela fácil de leer, con aspectos que la escritura de Nemirovsky presenta a menudo: más que el antisemitismo un tipo ambivalente, no tan estereotipado como se hace creer de judío oriental, una época determinada de oportunidades, y sentimientos universales como el escalar alto por necesidad, las ambiciones y las relaciones familiares, ya sean padres-hijos, entres esposos etc.
Es interesante por desvelar un tipo de artimaña de entonces como el uso de un tipo extraño de medicina que todavía hoy se utiliza como solución de los males y no es más que un engaño. No han cambiado tanto las cosas, hay que ver....