Hasta puedes oler la muerte, vivir un poco la guerra desde dentro. Sentir la inutilidad de todas las guerras, pero más si se trata de países cuyos habitantes dan la vida en una lucha contra ellos mismos, contra su futuro e impiden el desarrollo y crecimiento que mejore su situación. Guerras de países que ya han sido suficientemente explotados en tiempos de esclavitud. Guerras que se activan por la noche, cuando refresca, y se detienen para dormir por el día.