Sorprende cómo el autor puede dominar la primera persona de ese modo, sobre todo teniendo en cuenta que el narrador es un tipo de 18 años. Lo hace con autoridad, seguro de que domina ese mundo que tantas veces hemos visto en Roth, y que refiere muy bien el comentario de Thelonious de esta misma página.... No es el Teatro de Sabbath ni Pastoral Americana, pero como aproximación a Roth cumple las expectativas.