Creo que es una novela de tono intimista, melancólica y descarnada que no se debe leer solo en el contexto de una sociedad del futuro esclavizada, sino con el referente de discriminación y sectarismo propios de nuestras culturas xenófobas y racistas que compartimentan hasta la forma de sentir. El lenguaje es muy plano y no sé si debe a una mala traducción como puede sugerirlo una bucólica ambientación y varias frías descripciones. Tiene dramatismo y desesperanza de tono muy femenino.