Otro caso de mala traducción.
Conocía esta novela porque me la había leído en su original en inglés. Cuando comencé a leer la traducción que le habían hecho en España, por poco me desmayo. ¡Qué espantosa sonaba la prosa de esta mujer, que es la pluma más exquisita de Canadá! En fin, una verdadera pena. Por alguna razón, ninguna editorial se ha esforzado por darle las novelas de esta mujer a un verdadero traductor. Pero la obra original bien merece la máxima puntuación.