Al final o sabemos que hay de realidad y de ficción en esta saga. Por poner alguna pega me parece que Larsson juega demasiado con la dualidad buenos buenísimos (arrolladoramente irresistible es Blomqvist para las mujeres-el perfecto amante, Lisbeth es inmortal y una superdotada) y malos de mil demonios ( que sí que exsiten, basta poner el telediario). Me gusta mucho cuando describe la cotidianidad de sus vidas, nada apacible por cierto. A ver cuando se inventan una cuarta parte. Al tiempo...