Está ambientada en dos escenarios muy diferentes como fueron la Alemania justo anterior al ascenso de Hitler al poder y la Argentina de Perón en 1950. El personaje principal es un detective berlinés, contemporáneo de los nazis, pero contrario a su ideología. Es muy convincente como novela negra, de un estilo muy clásico. Retrata muy bien los Perón de esta época, como protectores de los nazis que huían de Europa tras la segunda guerra mundial, y como conspiradores para apropiarse de sus tesoros, incautados al pueblo judío.