Primer libro de una serie de aventuras protagonizadas por el Capitán Alatriste. Ambientada en el reinado de Felipe IV, capta extraordinariamente el ambiente ambivalente de la época. Por una parte, España como potencia internacional: la España Imperial, donde no se ponía el Sol; y, por otra parte, la España cotidiana, donde la picaresca y las apariencias reflejan perfectamente la crisis social. La historia es narrada por una tercera persona: Iñigo de Balboa, escudero de Alatriste. Aquí radica el éxito de la novela porque de esta manera permite al autor realizar flashback, aclaraciones, anticipar hechos futuribles que hacen su lectura más amena y diversificada. A pesar de la época de crisis social y económica, no ha habido en la historia de España una época tan rica en personajes tan ilustres: Quevedo, Calderón, Velazquez, Cervantes... Personajes todos que se nos muestran en ambientes cotidianos, relacionando ficción y realidad de una manera prodigiosa. No me gusta la introducción de textos de estos autores. No combina este lenguaje actual con la manera de escribir de antes.