Efectivamente, el autor de ésta novela ingresó voluntariamente en un manicomio, lo cual le permitió conocer de primera mano cómo es la vida en estos lugares, e inspirarse en los enfermos para una mejor y más verídica construcción de sus personajes. Porque la gran virtud de la novela es la fidelidad y la precisión con la que describe a los locos, los dementes, los "renglones torcidos de dios". Con un lenguaje culto y con un tono un tanto ingenuo, Luca de Tena nos acerca a una realidad que nos es desconocida a la mayoría de la gente, a una mirada de personajes cada uno con su dolencia, con su historia, y nos hace reflexionar sobre qué es la locura, cómo funciona la mente del ser humano, o qué es lo que determina si una persona está loca o cuerda. Alicia de Almenara es un personaje de gran complejidad, construido a la perfección, carismático, con una personalidad y una inteligencia insólitas, que nos hace dudar hasta el último momento sobre si está loca o no lo está, gracias también a una bien urdida historia detectivesca, tan enrevesada como adictiva.
En definitiva, me ha parecido una gran novela.