Quiero destacar el excelente vigor de esta obra que ha trascendido a varias generaciones de la mano del cine. Me encantó desde siempre su título y su gran formato de mil páginas y fue un reto de lectura hace veinticinco años. Nunca defraudó el ritmo de la narración y pudo continuar otras quinientas páginas, demostrando así que la literatura es una cantera inagotable, de la mano de autores vitales y pletóricos.