Francamente creo que es superior a su predecesor, puesto que cuenta con elementos muy sugestivos.
Eddie Dean es un personaje maravilloso, muy bien retratado, verosímil y carismático.
La historia, aunque es menos ambigua, tiene rasgos llenos de originalidad e instantes de intensidad colosal.
Un final bastante considerable y un gran ritmo.
Buen libro, que a no ser por el brusco cambio en el estilo narrativo con respecto al primero, podría ser mejor.