En pocas ocasiones, una buena novela es capaz de generar una obra maestra cinematográfica. Sin embargo, la calidad de novela y película tienen distinto origen. Los impresionantes escenarios, el ritmo narrativo o la gran interpretación en el film son los soportes de un argumento que en la novela es mucho más rico y menos efectista. Se trata de una de las mejores obras de King que sólo patina al buscar el final feliz, como inequívoca seña de identidad de la cultura de masas del "made in USA". Probablemente, sin el éxito cinematográfico, el reconocimiento de la obra sería menor.