Se trata de una de las obras más características de Auster, en la que se incluyen todos los ejes temáticos que lo definen: el azar como determinante vital, el empeño en la comprensión del individuo, la explicación de la autodestrucción o los lazos -también azarosos- que se establecen entre los personajes. Además, en esta ocasión introduce una variable política en el relato, que le otorga mayor profundidad. Tras publicarse en prensa la muerte de un individuo mientras manipulaba una bomba, su amigo más cercano tendrá que reconstruir su vida con el fin de justificarla y darle sentido póstumo. Quizás, como en el propio nombre, le sobre cierta actitud trascendente.