Novela difícil de clasificar ya que no es del género de la ciencia ficción ni del género fantástico, pero tiene algo de ambos. Mieville destila en esta novela una imaginación a raudales, la ciudad que describe, los seres que la habitan y la ambientación de la misma son asombrosos, solo por eso ya merece la pena leerla. Pero no todo son aciertos; la novela es demasiado extensa, muchas partes de la historia pueden llegar a ser demasiado pesadas, lo que conlleva cierta falta de ritmo. En algunos momentos la historia se eterniza en descripciones innecesarias y en otros momentos la acción se acelera a ritmo vertiginoso. No obstante, para mí el resultado final merece la pena.