A día de hoy, Paul Auster es el autor del que más libros he leído en mi corta vida. Auster me hace encontrar en sus páginas un universo fascinante donde nunca antes había estado pero me siento muy identificado dentro de él. Derrochando pesimismo (aunque con algunos tintes poco usuales de optimismo) refleja este escritor merecedor de un nobel la vida tal cual como la siente, el mundo que gira en nuestro siglo XXI, donde el azar y el “sinsentido” de las cosas, de nuestros comportamientos, nuestras acciones y de nuestra vida quedan albergados en una sucesión de muñecas rusas con miles de historias en su interior que componen nuestro paso por este mundo. Auster es el inconsciente de nuestro universo, es la actualidad, Auster es el momento, es el reflejo de las personas, Auster es vida.
Mi novela favorita (de momento) de Paul es “Brooklyn follies”, donde podemos ver sus grandes dotes para aportarnos optimismo en lugar de desesperanza como nos tiene acostumbrado. Y si hablamos de dolor, mala suerte, muertes y visión pesimista de nuestra existencia, nos encontramos con “El palacio de la luna”, una de sus mejores a mi parecer incluso más que (aunque muchos contradigan conmigo) “El libro de las ilusiones” tan valorada por la crítica.
La historia que nos cuenta esta ligada siempre a un símbolo: la luna. {{El sol es el pasado, la tierra es el presente, la luna es el futuro}}. He de decir que la primera parte es asombrosa, un principio interesante, enérgico, lleno de fuerza, muy cómico también… de los mejores que he leído en mi vida. La historia que tiene el protagonista con los libros de su tío Víctor simplemente es sublime, digna de recuerdo permanente. Luego la historia avanza y empieza a entrecruzarse con diferente personajes, como de costumbre en novelas austerianas, y se desvía por completo de lo que nos había prometido inicialmente, sumergiéndose en nuevas historias, nuevas tramas, nuevos conflictos pero siempre en su universo mágico.
El fallo que veo en esta obra, como sucede en otras suyas, es que se nos cuenta tantas novelas dentro de una a lo largo de sus 312 páginas que terminas bajando el entusiasmo por algunas y prefiriendo las que estabas leyendo anteriormente. Al final tienes tantos sucesos, tantos personajes y tantas anécdotas que terminas un poco liado, pero eso si: te gusta de todos modos. Su forma a veces supera al fondo en ocasiones, como en la parte final del libro, o al revés, como la historia que nos cuentan de ese viejo de silla de ruedas al que acepta su trabajo. Sencillamente si te gusta Auster te gustará “El palacio de la luna”. No desvelo más de la trama, no me gusta hacer eso, así que le pongo ya la nota. Un 7,5 para Paul y otro para su libro.