Me parece que este señor sabe muy bien que el horror extremo solo puede contarse con humor. Esta novela hace eso, jugando todo el tiempo al despiste para que el lector elija qué cosas quiere creer ciertas. Como los personajes y libros que cita: el primer libro al que se refiere es «Delirios multitudinarios», de Charles Mackay, pero luego aparecen otros completamente desconocidos, sospecho que apócrifos. Vonnegut cuenta verdades y mentiras, sin decir cuáles son cada una, y uno puede atisbar algo más en las transiciones entre una y otra.
Más que recomendable.