Indescriptible. Una obra absolutamente atípica, completamente distinta a cualquier otro libro. Nunca antes había leído algo así, y no creo que vuelva a encontrar una lectura tan demencial como ésta en mi vida. Es difícil describirla, hay que leerla para comprender de qué se trata.
Es una "novela" (si es que se puede definir así, cosa que dudo) que subvierte el concepto de narración y supone una forma completamente distinta de ver tanto la literatura como la creación literaria. Carece de historia, de argumento, de principio, nudo o desenlace, no es sino un torrente de escenas inconexas y alucinadas, y de situaciones irreales e incoherentes que nos sumergen desde las primeras páginas en un dantesco mundo de pesadilla, siempre con el fantasma de la droga, implícito, como telón de fondo.
Así pues, Burroughs no pretende contar nada con sentido lógico, sino que utiliza el lenguaje en bruto para impactar directamente en el subconsciente del lector, más por su sentido alegórico que literal, como una especie de poesía en prosa o monólogo interior, totalmente libre de convenciones y carente de cualquier límite formal, estilístico o temático.
Por las páginas de la obra pululan personajes bizarros, mundos y lugares extraños, escenas vomitivas y extremadamente perturbadoras (sexo homosexual, gore, drogas, nihilismo, escatología, muerte...), se mezcla la realidad con la fantasía, hay cosas que simplemente carecen de sentido, y hay otras que son una especie de crítica ácida a la sociedad norteamericana y a los gobiernos. Otras contienen cierto humor negro, negrísimo...
En definitiva, un libro que solo recomendaría a los que busquen cosas nuevas y originales, y a los amantes de lo bizarro. En todo caso, para estómagos fuertes.