Es curioso tratar el tema del aburrimiento en una novela y Moravia lo trata de manera que no aburre paradójicamente.
Al principio de la novela, el protagonista habla del tedio en su sentido más literal pero a lo largo de la historia, a mi parecer, el tedio lo representa Cecilia, la protagonista femenina: aburre su actitud y sus pensamientos imperceptibles.
Historia peculiar donde las haya y tratada de forma estupenda