Humorista, realizador, escritor, guionista y padre de dos hijos discapacitados, Fournier se sincera y nos habla de la relación que ha mantenido durante tantos años con sus dos niños y el desarrollo de la vida ante estas circunstancias. {{Un niño anormal no tiene una vida muy divertida. Desde el principio, todo empieza mal}}.
Había leído muchos ensayos sobre dificultades en la vida relacionadas con la muerte o las enfermedades de discapacidad (La última lección de Randy Pausch, o los ensayos de Daniel Gotlieb), pero desde esta manera de enfocarlo y desarrollarlo no había leído nada. Es algo completamente diferente.
Fournier utiliza la sátira, el humor negro, la ironía, un finísimo sarcasmo… para reírse de sus propias tristezas, de sus propios hijos. Se resume perfectamente en una frase que aparece en el libro: {{Como Cyrano de Bergerac, que eligió burlarse de su nariz, yo me burlo de mis hijos. Es mi privilegio de padre}}.
Un libro muy duro, difícil de digerir. Se lee entre la risa y el llanto, entre el drama y la comedia. Jean-Louis Fournier nos regala grandes lecciones de vida, y sobre todo nos apremia con un buen consejo: utilizar el humor y plantar una sonrisa a cualquier tragedia que se nos presente.
La estructura del libro es sencilla, con pequeños párrafos sueltos. Es muy fácil su lectura y se hace bastante corto.
7,5/10