Parece que en ocasiones, los autores tienen que encajar con calzador todas y cada una de las notas que van recopilando en su labor de documentación previa. Esta es la sensación que he tenido al leer esta novela, en la que se pretende entremezclar tres elementos: la historia reciente de España, el conocimiento intensivo de la ciudad de Barcelona y la historia de los personajes con su trama. Pues bien, los dos primeros se suelen comer al tercero. En especial, los recorridos por las distintas calles de la ciudad y las referencias históricas se hacen verdaderamente aburridas, dando una sensación de vacío, en especial a mitad del segundo capítulo, donde estuve tentado a dejar de leer. La trama salva la novela cuando pasa de ser narrada de tercera a primera persona. Lástima de las 60 páginas que en mi opinión están de más.