Es estremecedor conocer de primera mano el sufrimiento de miles de personas por la locura de un dictador y el silecio de la iglesia católica y del resto de la gente.
Nos muestra un abanico de personas, las que están de parte de los judíos, las que los odian y las que se aprovechan del dolor y el miedo rapiñando.
Hay una diferencia entre el Diario de Anna Frank y éste y consiste en que Anna estuvo mucho tiempo escondida y Helene ha vivido en París moviéndose y trabajando hasta el momento de su detención.
Leyendo este diario no podemos sentirnos indiferentes al horror y la barbarie.